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La era digital y la Internet han revolucionado las comunicaciones de forma
permanente. Cada día, la Internet y las tecnologías interactivas están
desarrollando y cambiando la forma en que buscamos e intercambiamos
información. Desde nuestras computadoras hasta nuestros celulares y
agendas, todas nuestras herramientas de trabajo están conectadas y
sincronizadas. Luego del teléfono, el correo electrónico figura como el
segundo medio de comunicación más utilizado. Este año, en Estados Unidos
se enviarán 7 mil millones de mensajes de correo electrónico. En esta era
digital, el que no tiene correo electrónico no está a la vanguardia de
las
comunicaciones.
Todos estos adelantos tecnológicos han fomentado la globalización de
los
mercados y han dado un gran poder a los consumidores, los cuales
tienen
ahora opciones ilimitadas de productos y servicios. Los consumidores
del nuevo milenio quieren tener control sobre los intercambios de
comunicación y quieren poder decidir quién, cómo, cuándo y dónde reciben
los mensajes publicitarios.
En este mercado Jetsoniano de constante evolución, las compañías deben
cambiar sus estilos y esfuerzos de comunicación. Las tendencias del pasado
de interrumpir a nuestros prospectos en cada oportunidad posible para que
piense en nuestra marca, son cada vez menos efectivas. El aumento en el
ruido publicitario hace cada vez más difícil que nuestros anuncios sean
memorables por la cantidad de mensajes publicitarios que hay en el aire.
Se estima que el consumidor promedio está expuesto a 3,000 mensajes de
mercadeo diariamente.
La integración de la interactividad en los medios menos tradicionales es una
de las herramientas que se puede utilizar para competir por la atención y el
afecto de los consumidores. Esta nueva herramienta de mercadeo le permite
a
las compañías evolucionar con las nuevas tendencias y tecnologías e inyectarle
interactividad a sus programas de comunicación. La efectividad de
la interactividad se basa en una participación de uno a uno entre la marca y
el consumidor. A medida que los esfuerzos interactivos de comunicación sean
más personalizados y relevantes, éstos tendrán más valor y crearán más lealtad
de parte del consumidor.
La interactividad no es una solución rápida ya que es un proceso complejo.
Requiere, entre otros, un programa de educación continua sobre cada uno
de
nuestros consumidores. Las compañías deben crear bancos de información
en cada intercambio que se tenga con el cliente, ya sea una llamada, correo
electrónico, registro en el Web-Site, compra en línea o fuera de ella, entre
otros, para ir entendiendo sus preferencias y que sus ofrecimientos sean cada
vez más enfocados y personalizados.
Para que esto se pueda dar, tenemos que contar con la participación activa
del consumidor. Lo tenemos que enamorar para ganar su fidelidad.
Es una
relación donde tanto la compañía como el cliente ganan. Es una relación que
combina el amor y el beneficio.
En los comienzos de una relación digital entre cliente y marca, la
publicidad
tradicional y los medios masivos siguen siendo muy eficientes.
Nos permiten
ese primer encuentro en el que se atrae la atención del cliente y se invita a
mirarnos. La debilidad de los medios masivos de interrumpir los sentidos es
una de sus mejores virtudes. La televisión, por ejemplo, sigue siendo el medio
por excelencia para crear una imagen de marca. Sin embargo, más
frecuentemente los mensajes en los medios masivos tienen que ser más claros
pues un anuncio confuso en un ambiente de ruido está
destinado a morir como
otro ruido.
Una vez el prospecto ha sido efectivamente interrumpido por los medios
masivos, los medios directos, como el correo directo, las relaciones públicas
y los medios interactivos, como la Internet y el correo electrónico, son
cruciales para lograr una primera cita. A través de estos medios interactivos,
debemos presentar, de forma clara, un beneficio o incentivo para convencerlo.
De ser afortunados de concertar una cita con nuestro prospecto, tenemos
que ofrecerle otra razón para volver, otro beneficio valioso.
Se debe ser proactivo para mantener esa relación con el cliente.
Una forma
de hacerlo es mediante el desarrollo de un programa paralelo de retención,
en
el que nuestro cliente recibe más servicios, descuentos y cupones, más
utilidades e información en nuestra página de Internet. Establecemos alianzas
estratégicas con otras compañías para fortalecer nuestro ofrecimiento y facilitarle
el hacer negocio con nosotros. Nuestro cliente tiene que llegar a pensar que si
nos dejara alguna vez, perdería mucho.
Establecer una relación digital con un cliente conlleva un plan de
comunicación
integrado en el que el cliente no sea una mera meta sino un
participante en
este intercambio. Las compañías deben enfocar todos sus
esfuerzos a desarrollar
este tipo de relación.
A pesar de todos los avances tecnológicos, hay una constante: los
consumidores
desean recibir trato personalizado que sea de utilidad y
beneficio. La Internet y
las tecnologías interactivas nos permiten lograr justamente esto.
Sólo aquellas
compañías que establezcan programas interactivos integrados podrán sobrevivir
ante los cambiantes mercados globalizados.
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